Cuadro de La Libertad Guiando al Pueblo de Delacroix.
La Dirección de Interministerial de Sistemas de Información y Comunicación iniciando una reunión de trabajo. Fuente

Seguimos con nuestro estudio comparado de la transdormación digital en las Administraciones de países desarrollados. Tras tratar los temas de Canadá y USA, llega la hora de hablar de un caso especial para mi y para el blog: Francia. El país vecino es el que centró mi atención hace años por el liderazgo regional del informe de  Naciones Unidas de 2014. Como usuario de servicios en Francia y España me resultaba curiosa esa valoración. En todo caso, Francia hace una apuesta importante por el mundo digital. Sin embargo, esto tiene que observarse desde distintos puntos de vista. Por un lado Francia tiene una importante industria digital con una importante proyección interior. Por otro lado, como hemos dicho, la Transformación Digital tiene que ver con la cultura política y administrativa de un país, y esto lo vamos a ver claramente reflejado aquí.

Los ejes principales

El plan de transformación digital en Francia se sustenta bajo tres pilares (o dos y medio, según miremos). La consolidación del gobierno abierto, la apertura de datos y la transformación de la Administración.

Gobierno abierto

Francia es miembro del Open Government Partnership. Esto, de por sí, no es algo excepcional. Lo que sí es excepcional es, precisamente la implicación de esta alianza en el modelo de transformación digital del estado.

En mi opinión, esto está profundamente asociado con la visión más republicana francesa que integra la dimensión política con la administrativa. Esto se plasma tanto en la política interna como en su visión de liderazgo en el mundo relativo a determinados valores.

Apertura de datos

En cuanto a la apertura de datos, el compromiso francés es muy alto. Siendo uno de los países con una mayor antigüedad en regular y comprometerse con la materia, señala tres principios:

  • Mejora de la democracia
  • Mejor funcionamiento p´blico
  • Proponer recursos para mejorar la innovaci´n social y econ´mica

Esto se consolida con la Ley de República Digital, orientada a plantear derechos y obligaciones públicas y privadas en el entorno digital. Ojo, esto suena bonito, pero hay que tener siempre la cautela de que Francia es un país altamente prolífico en leyes que, en  muchos casos, tienen un alcance muy minimizado. De todas maneras, el inventariado y supervisión de un responsable de datos del gobierno en 2014 muestra un esfuerzo alto.

En todo caso, este aspecto, que no voy a tocar en profundidad, se plasma en un portal de datos abiertos realmente grande. En gran medida retrata el compromiso con la materia, pero también que es más fácil abrir datos en estructuras centralizadas como el gobierno francés.

Transformación digital

En cuanto a lo que podemos llamar e-administración, la visión es realmente interesante. Se centra en un trabajo de unificación interna y economías de escala más que en la creación generalizada de servicios. En todo caso, hay que considerar que el gobierno francés es absolutamente inmenso y que, a diferencia de España, la descentralización no es grande y de hecho, es bastante “artificial”. Por ejemplo, las escuelas son gestionadas por los municipios, los institutos por las regiones y la universidad por el Estado. Esto significa que es un gobierno más grande, que tiene problemas de centralización interna más que de coordinación competencial. En términos generales supone más unidad de mando político, pero también una mayor diversidad y especificidad de tareas. De hecho, posiblemente, será el caso que veamos con una organización tan centralizada (puede que solo equiparable a Reino Unido).

Sistema de información única: interoperabilidad y datos

El primer pilar es la creación de un sistema de información unificado entre los ministerios. Una vez más se concibe que la agilidad de la Administración depende en gran medida de la fluidez de los datos entre organizaciones. Este diseño y gestión recae en la Dirección Interministerial de Sistemas de Información y  Comunicación (DISIC).

Se trata de una apuesta unificada de sistema de información, posiblemente más amplia que la que plantean en España las leyes 39 y 40, pero con un margen de especificidad más reducido. La integración de una estructura unificada y más o menos homogénea (los ministerios) tiene una mayor facilidad de gestión que integrar miles de municipios (por poner un ejemplo).

Red interministerial (seguridad, fluidez y economías de escala)

El segundo elemento es la creación de una red interministerial propia. Se trata, básicamente, de una red paralela a Internet para el consumo entre los diferentes ministerios. Esta idea es desde luego costosa y compleja, pero entra en la mentalidad gaulista todavía muy presente: poder sobrevivir si todo lo demás se hunde. La red tiene tres finalidades:

  • Asegurar la comunicaci´n interna
  • Facilitar el intercambio de datos entre ministerios
  • Generar econom´as de escala.

Esto facilita la interconexión y la fiabilidad de los datos que se comunican en el primer punto.

Estado plataforma de circulación

La tercera parte es el uso del estado como plataforma de circulación de datos. En términos generales se trata de una versión similara a SARA en España (una plataforma que intercambia datos de ciudadanos tras su consentimiento), pero, inicialmente con una mayor carga de datos.

Lineas de acción

Tras estos pilares, tenemos líneas de acción definidas y claras

France Connect

France Connect tiene como  objetivo generar una única identificación y entorno de identificación de usuarios ante la Administración. Este proyecto debería facilitar la interacción con la ciudadanía y vendría a integrar, en términos similares a los de España, la carpeta ciudadana y Cl@ave.

Hay que considerar que la identificación de usuarios en Francia es mucho más ligera que en España. Normalemente hay un número identificador de usuario ante la organización, y una contraseña. En caso de usar nombre y contraseña, se pide la fecha de nacimiento para desambiguar (pensemos que tener un nombre y un sólo apellido aumenta las posibilidades de coincidencia de nombres). De hecho, los documentos de identidad en Francia se suelen usar poco. El DNI es casi testimonial y se asume que nadie tiene actualizados los datos (por eso suele necesitarse, además de esta un recibo de luz o gas para acreditar la dirección). Yo he gestionado una empresa en Francia 3 años sin usar un certificado, mucho menos de lo que necesito aquí para poner una sugerencia en mi ayuntamiento.

En todo caso, el control de la identificación vía certificado universal empieza a parecerme una excepción española.

Choque de simplificacion. Selección estratégica de alto impacto (servicios de valor añadido) y reducción de sitios

La segunda línea es la simplificación de servicios estratégicos que generan valor. A diferencia de los planes completos que arrastramos desde 2007 en España, no hay un plan general. Se plantea la revisión de procedimientos y se trabaja sobre aquellos que generan un mayor impacto.

Hablamos de cuestiones tales como la consulta y actualización de ayudas familiares, matriculación escolar, la tarjeta sanitaria o la PAC (estamos hablando de Francia, a fin de cuentas). Podéis consultar ejemplos aquí.

En todo caso, consideremos dos cuestiones. Por un lado, la aspiración es mucho menos ambiciosa (y quizá más acertada) que en España. Considera el alcance el equivalente a hacer los trámites por vía postal. Nada de inmediatez, de hacer todo en un clic, etc. En segundo lugar, en Francia la relación postal es, en mi opinión, una institución. La gestión de trámites por carta (incluso de pagos, como certifica la subsistencia de los cheques) hace que la “cultura de la gestión a distancia” esté embebida en la sociedad.

Este enfoque es quiza menos ambicioso tanto en amplitud como en profundidad, pero posiblemente más abarcable y justificable como “suficiente” en sus primeras etapas. La cuestión es saber si se trata de andar antes de correr, o si se van a quedar con esto.

Contratación pública simplificada

En el término empresarial se ha hecho una apuesta por la contratación simplificada. Vale, podemos decir que como en España, pero hay salvedades. En primer lugar, nos olvidamos del ROLECE, y para acceder basta tener el número de registro de la empresa. Esta plataforma es única para el acceso a las licitaciones. También me podéis decir que cómo aquí, pero bueno, creo hablar con conocimiento de causa, que bueno, pues no.

Este enfoque se aplicará también a las ayudas públicas.

Pago de impuestos.

Por último, el pago de impuestos telemáticos es algo que empieza ahora en Francia. De hecho, sólo un tercio de los Franceses hacen su declaración de la renta on line. En parte se debe a que el sistema de retenciones de salario es algo que no ha existido hasta este año, por lo que la automatización era casi imposible. En todo caso, hay una apuesta hacia un sistema que, aunque en términos transaccionales está lejos de la AEAT, si que permite una interacción más fluida que la que tenemos aquí.

Conclusiones

Con todo esto ¿Está Francia, como dice la ONU por encima de España en servicios digitales? Pues realmente no lo creo. Hay cosas que funcionan mejor, pero desde luego la oferta y la profundidad es menor. Esto me da que pensar que el sistema de la ONU basado en observadores locales tiene un importante sesgo personal.

En todo caso, tenemos algunas cuestiones más que interesantes. Por un lado vemos que la transformación digital integra los elementos políticos y administrativos. Destaca el interés del uso de los datos como motor de apertura de cara a la sociedad y de dinamización interna.

En segundo lugar, tenemos un cambio en una organización extensa y diversa, pero centralizada, lo que debería permitir que, al menos los aspectos estructurales, sean alcanzables.

Por último, la estrategia de creación de servicios no se ha basado tanto en la generalización como en la búsqueda de nichos de valor. Muchos de ellos se ven facilitados por un sistema de identificación más flexible que en España. En todo caso, la aspiración es menos ambiciosa que la española.

Hay que señalar que todo esto está muy asociado con aspectos propios de la visión de lo público en Francia. Todos estos planes se han elaborado a lo largo del mandato de Hollande y no se han modificado recientemente. En parte por esta “cohesión ideológica de estado”, en parte porque son bastante recientes.

Posiblemente, yo me quedo con estas dos ideas: la administración electrónica se engloba en algo más amplio de carácter político, y, cuanto más se ajusta a la idiosincrasia del sistema, más duradera (y satisfactoria) será para las instituciones y la ciudadanía.

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