Septimo aniversario de Analítica Pública: cuando todo cambió

Otro año más que ha pasado. Cuando se publique este post, el blog llevará 7 años colgando artículos casi todas las semanas (quitando agosto y las navidades). Por si no lo sabéis, a mi me gusta hacer un poco de reflexión acerca de que ha pasado con el blog y un poco con esta aventura que es Analítica Pública. Así que, efectivamtente, esta semana no toca contenido “nuevo nuevo” sino una recopilación de todo lo que ha pasado.

El cuadro de Philip Gyselaer de Jose interpretando el sueño del faraon ilustra este artículo sobre el aniversario de analítica pública
José explicando al faraon que las vacas gordas eran los 7 años de Analítica Pública y luego ya, si eso, vamos viendo. Fuente

¿Qué ha pasado en Analítica Pública?

Un año más creciendo

El blog sigue creciendo un poco más. Este año, ya con la dinámica más o menos estable de un post a la semana (con excepciones) ha seguido creciendo: el número de usuarios registrados (en Google Analytics, es decir, que aceptan ser seguidos), es de algo más de 39000 (según los logs del blog es más del doble, pero esto siempre es difícil de saber), un 25% más que el periodo anterior. Yo, la verdad, es que me sorprendo de la cantidad de gente que llega a un proyecto tan de nicho y tan específico, pero, para que negarlo, reconforta el ego. Muchas gracias, sois la leche.

El ni contigo ni sin ti de Google.

Lo cierto es que el mayor aporte al crecimiento (y decrecimiento) del blog es Google. Este año lo he vivido en todo su esplendor. Después de un aumento enorme de visitas entre septiembre y noviembre, el tráfico de buscadores se hundió en un par de semanas en diciembre, para volver a subir en mayo. Yo no he hecho nada, pero el constante reajuste de algoritmos y demás para mejorar los resultados acaba afectando de manera muy directa al tráfico. Intuyo que los problemas vienen de la lentitud de tiempo de carga en móvil (a ver cuando tengo un rato y lo arreglo), pero vamos, que está la cosa para fiarse.

El otro evento de tráfico ha sido el del año: el covid. Hasta marzo el blog iba recuperando algo de tráfico cuando, la semana del 9 de marzo el tráfico lógicamente sufrió una caída significativa. Esto es lógico: la gente tenía cosas que hacer más importantes. En todo caso, cuando un poco pude reponerme emocionalmente de todo lo que estaba pasando (y me alejé de twitter), pensé en cambiar un par de cosas. Por un lado, era una muy buena ocasión para estudiar algunas cosas en condiciones excepcionales, que ahora os cuento.

Por el otro, creía que en este mundo o sumas y aportas, o simplemente acabas contribuyendo a una bola de negatividad que no para de crecer. El blog siempre ha tirado por el lado de alegrar, entender y compartir y he hecho un esfuerzo en ese sentido con algún proyecto.

Lo que hemos escrito

Esto es fruto, creo, de los 77 post que han ido saliendo putntualmente cada lunes (salvo vacaciones) y alguno entre semana. Entre ellos, hay 16 personas que han contribuido como invitadas:

  • Cristina Herranz, que nos habló de participación
  • Montse Canyameras, que nos habló del cambio interno
  • José Joaquín Haro Navarro, que nos contó todo sobre Sedipualba
  • Susele Cortés, que nos explicó dos enfoques sobre la protección de datos
  • Raquel Poncela, que nos explicó la complicación de la contratación tecnológica
  • Raúl Vega, que nos explicó la importancia de la usabilidad de los portales de transparencia
  • Mauro Iker Vadivielso que nos explicó lo que eran las PWA y por qué afectarán al uso del móvil
  • María Amor y Lola Artáiz, que nos contaron el papel de la formación en la innovación en la AGE
  • Juan Arana nos habló de la siempre temible firma electrónica
  • Nacho Alamillo se volvió a pasar dos veces para contarnos lo que se quiere hacer con blockchain y los servicios de identificación a nivel europeo
  • Mentxu Ramilo nos contó la importancia de acabar con la brecha de género en el contenido de la Wikipedia
  • Javier Sierra nos contó algo sobre su libro acerca de la participación en los procesos normativos del Estado
  • Said Filali nos habló de la plataforma Platino y la importancia de la interoperabilidad en la Administración
  • Las gentes del BOE (auténticos gigantes) nos contarón dos cosas: la recopilación normativa del estado de Alarma y el proyecto MiBOE
  • Ascen Moro nos explicó cuál era el nuevo panorama para el Gobierno Abierto post Covid
  • Jorge Payá nos habló, por partida doble, de los servicios de atención a víctimas de violencia de género a nivel local y de cómo se ha hecho en la crisis del COVID

Siempre es un gusto contar con personas que escriban en el blog y visibilizen un extraordinario trabajo que no siempre tiene eco. Este año, en todo caso, he querido continuar con la idea de dar más peso a la gente que no suele (o solemos) copar los congresos, eventos, webinars y conferencias, invitando a gente que conozco (algunos me han sufrido como profe) y pidiendo voluntarios. Además, he vuelto a cumplir uno de mis propósitos que es mantener la paridad entre autores y autoras. Para ellos y ellas mi reconocimiento, mi cariño y mi agradecimiento más sincero.

Y lo que habéis leído

Haciendo una recapitulación hay artículos que son los clásicos más leídos (gracias a que, pese a todo Google les ha sido fiel), como este de Concepción Campos Acuña, este de Rafa Camacho o estos dos míos acerca de las páginas de salida y de los canales digitales. En todo caso, en cuanto al material publicado este año lo más leido es:

Es decir, la mitad de estos son artículos de personas que han colaborado y que, a mi personalmente me encantan.

Otros formatos más allá del blog.

A raíz de la desazón que me ha pesado de las RRSS españolas sobre el COVID19 decidí seguir una de mis máxmas vitales: ensalzar lo bueno y tratar de entender por qué las cosas no salen como queremos y cómo podemos mejorarlas. El caso es que, desde mi humilde punto de vista, el mérito de la sociedad española y de las Administraciones Públicas ha permitido revertir rápido una curva que también creción de manera muy acelerada. En este sentido, quería dar voz a gente que ha trabajado en condiciones no siempre fáciles para hacer que las cosas funcionen…

En principio estaba pensando (muy original yo) que era una buena ocasión para arrancar con mi proyecto de webinars. Sin embargo, creo que la cantidad de webinars que hay supera con mucho la capacidad de aguante de cualquiera, así que, tras darle una pensada, decidí esperar a que hubiera menos directos, conferencias y demás, porque hoy en día, como decía Ortega del Madrid de los años 20, en internet o das una conferencia, o te la dan. Prefiero (aunque sea menos “engagement”) dejar a la gente disfrutar del contenido cuando le de la gana que encerrarlo en el tiempo, tanto por respeto al público como a los testimonios que creo que valen mucho.

Así nació la serie de entrevistas de #ServiciosDigitalesCanBeHeroes. Entrevistas a personas que trabajan en la administración pública (9 de momento) algunas más conocidas y otras que he conocido gracias a su propia candidatura. Las tenéis todas en Youtube. Como el formato no es imprescindiblemente visual, decidí también llevarlo a podcast, (ahora que en mi otro podcast “friki” Ciencias Poplíticas he ido soltándome) y así la gente puede escucharlo mientras cocina o hace la comida (por ejemplo). Es verdad que ya había tenido contactos anteriores con los vídeos como bien sabéis los que habéis visto este exitoso corte de Hitler y los contratos menores con… 5650 visualizaciones (qué demonios)

Para mi, en este drama ha sido de las cosas más positivas que he vivido. Gente que en lugar de lamentarse, quejarse o buscar culpas, ha tratado de aportar respuestas que, en algunos casos, marcan una diferencia. Cada vez que acabo una entrevista, veo el mundo mucho mejor.

Caminando en el gobierno electrónico

Como decía el año pasado, dejar de hacer dos posts semanales hacía difícil hacer artículos algo más informales. Al final, juntando mi necesidad de ser un poco menos “formal” con la de buscar algún contenido que ofrecer a los casi 1300 suscriptores del blog (ya los mismos que antes de la purga del RGPD) decidí juntar las dos cosas. Así a principios de año lance “Caminando en el gobierno electrónico” que llega cada último viernes de mes de manera exclusiva a las personas que están suscritas en el blog.

Ciertamente podría poner estos artículos en abierto, pero creo que hay que premiar a la gente que ha manifestado un interés especial en este proyecto, así que a ellos les cuento algo más.

Mi año

En lo profesional.

En lo profesional ha habido muy poca cosa, como es lógico por las circunstancias personales. Cambiarse de país hace muy difícil conseguir sacar proyectos, aunque un par de ellos si que he sacado adelante (o estoy en ello). La verdad es que en esta situación, uno vive sin el estrés de facturar y buscar clientes y eso permite abordar todos estos temas con cierta calma. En todo caso, estoy seguro de que como ahora todo el mundo sabe que es lo mismo teletrabajar que ir presencialmente, volveré al ritmo de proyectos que tenía en España (es un poco ironía esto)

En todo caso, me he dedicado a mis clases en la universidad en la que aprendo tanto (o más) como los alumnos. Por fin, en el master de la UOC, tenemos un manual actualizado y un cuerpo de lecturas y he podido comparar (con todo esto del confinamiento) otras maneras y aproximaciones a la enseñanza on-line (básicamente el colegio de mis hijas) para crear comunidad y contacto.

También decía que quería desintoxicarme un poco del circuito congresero, lo que ha sido fácil poniendo un océano de por medio. Hay algunos casos en los que he participado por video (solo en los que me interesaban mucho, porque ya me dirás).

Lo que sí que he aprovechado es, como decía, para hacer estudios. Coincide que en este momento llevo tres, uno que ya tenía en marcha (los partidos) y otros dos excepcionales: el del teletrabajo y el de los servicios digitales. La verdad es que los estoy disfrutando mucho, especialmente porque en un momento de mucho lugar común y expectativa, poder encontrar cosas que pasan y que no son evidentes es algo que a mi me entusiasma. El estudio de teletrabajo está aportando mucha información e ideas que creo que dan para entender a las organizaciones, el cambio y aspectos personales que solemos obviar cuando vemos a las personas solo como integrantes de una organización y no como alguien que tiene una casa, una vida, unas expectativas y unos sueños.

Además, voy avanzando con mi aventura con la ciencia de datos y he aprendido a atarme los cordones con Python, a no caerme con R y ahora estoy con un postgrado de datascience… Además, lo que voy aprendiendo, os lo voy contando.

El libro

Al igual que Jack Torrance, estoy aprovechando la mudanza a un sitio donde nieva mucho y no conozco a nadie para escribir. La idea era, como contaba en la presentación del libro, recopilar, ordenar y actualizar parte el material de 7 años de blog y algunas notas que no forman parte de él. La verdad es que estoy encantado con la acogida, creo que ha tenido bastantes descargas (es gratis) y que también mucha gente lo ha comprado en papel. Yo no he podido aún tocarlo, porque no me han llegado ejemplares.

En todo caso, me gusta que gente a la que respeto me haya hecho aportaciones (no necesariamente todas reforzando) y que haya gente que lo haya encontrado útil. Ahora estoy empezando el próximo (que debería salir el año que viene) con un perfil algo más técnico, pero que espero que tenga cierto impacto. En esta ocasión mi idea es explicar cómo medir y analizar las páginas webs de las AAPP (sea cual sea la página) para los diferentes perfiles de la organización.

Infografía que recoge los principales aspectos del blog y proyectos relacionados.
Infografía sobre el estado actual de Analítica Pública

En lo personal.

Y ya lo último (si has llegado aquí, felicitaciones y gracias), es un poco el balance personal. Hay años que juntan un montón de cosas que suponen cambios. Este año ha sido uno de esos. En los últimos 12 meses:

  • Me he mudado a Canada: en los 10 meses que llevo aquí he conocido un invierno (suave, según me cuentan) y me he encontrado con otra cultura. La verdad es que es un país muy basado en la amabilidad y la solidaridad (creo que lo inhospito del invierno obliga a respetar y ser respetado) en el que estoy disfrutando. También es una ocasión para ver lo distinto de toda una crisis como la del COVID en dos países tan distintos en el plano político y social.
  • Mi padre se murió a los pocos meses de andar por aquí y justo el día que terminé el libro. La verdad es que es un proceso difícil de digerir para cualquiera y que te plantea un nuevo escenario emocional en la vida.
  • El mundo se ha parado. Y no hablo de un bolero: el COVID ha encerrado a todo occidente de una manera impensable hace solo 3 meses y eso afecta a nuestro presente y a nuestro futuro. Personalmente no es un mal momento: estamos bien y tenemos trabajo. En el plano social o político, estoy sufriendo enormemente la situación en España (no me refiero al gobierno, o solo al gobierno, ni siquiera a los políticos).

Alguna reflexión para el futuro

La verdad es que no soy especialmente optimista con el futuro. La crisis, como suele pasar con estos eventos, ha maximizado lo mejor y lo peor de el mundo en el que vivimos. Sin embargo, creo que estamos perdiendo una guerra contra nosotros mismos. Lo que ha pasado con esta crisis agudiza rasgos humanos comprensibles pero no siempre útiles.

La necesidad de buscar responsables y culpables como elementos explicativos, la creencia en la abundancia eterna de occidente, o la búsqueda de soluciones inmendiatas ha hecho que una situación crítica en el plano sanitario encuentre dificultades añadidas. En términos generales, he encontrado más eco de voces que buscan ratificar sus prejuicios antes de comprobar si estos son ciertos. Se ha condenado (o exculpado) a gobiernos sin saber si las decisiones son correctas o no, porque, entre otras cosas, el descubrimiento científico es algo que lleva demasiado tiempo para esperar a emitir juicios. En este sentido creo que el uso de los datos es absolutamente nulo, por no decir negativo.

Por un lado, lo que nos aportaría tener datos (o aspirar a tenerlos) no ofrece ganancias sustantivas. Hay millones de personas que creen que el virus es un invento de Bill Gates para vender una vacuna y ponernos chips. Hay cientos de miles que culpan al 5g. Esto no es un problema de transparencia (¿qué transparencia evita que culpemos a Gates de crear un virus?), sino de emociones y de manipulación.

Por otro lado, los datos son un instrumento extraordinario para crear y maximizar estas crisis. No dudo ni por un segundo que cuando alguien programa un mensaje, tuit o video no necesariamente falso, pero si incompleto o sesgado, sabe perfectamente hasta dónde puede alcanzar con él. Tenemos “innovadores” de la manipulación en una sociedad que apenas sabe si quiere evitarla.

Para mi, como alguien que trabaja explicando hechos y datos, no es un fenómeno nuevo, pero si las dimensiones e impacto social que tiene. Ante esto solo nos queda intentar hacer nuestra parte lo mejor posible… y ahí estaremos otro año mas.

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