Diana Cazadora, obra de Rubens
Versión retro del Coyote. Fuente

Cuando era pequeño el sábado por la tarde era mi momento favorito porque ponían el Coyote y el Correcaminos. Eran unos dibujos que disfrutaba mucho porque te contaba sin diálogo una historia de frustración y dolor del pobre coyote al que no le salía nada. Todos esos inventos de la marca ACME nunca funcionaban, y esa obsesión le costaba su salud física y mental. Pues bien, creo que muchas de las cosas que le pasan al coyote son muy similares a los problemas que tienen los procesos de Transformación Digital. Hablemos de ello.

Principio 1: La bomba ACME estalla cuando no debe.

Coyote chamuscado tras explosion
La Junta Central de Contratación explicando que hace un mes todos teníamos que estar en el ROLECE y mira, no. Fuente.

Uno de los gags más habituales de la serie era que el Coyote adquiría una nueva bomba o artefacto que se tenía que accionar con el paso del correcaminos. Entonces solían pasar dos cosas: o bien el correcaminos iba tan rápido que no llegaba a explotar, o bien esta no explotaba. Entonces el coyote se acercaba a ver qué pasaba y la bomba acababa explotando a él en las narices.

Este es uno de los típicos problemas a la hora de gestionar el cambio. Planeas todo para que, a partir de cierta fecha, todo se adapte enseguida. Entonces llega esa fecha y la cosa, pues no funciona. Entonces pueden pasar dos cosas. La buena es que ese plan no arranque en esa fecha y tengamos que demorarlo. La mala es que, voluntariosamente lo pongas en marcha, incluso sin las condiciones cumplidas, te acaba explotando en la cara y acabas chamuscado. Es un poco lo que ha pasado con el ROLECE y los miles de expedientes (incluido el mío) que espera a ser tramitado.

Principio 2: Los objetos son más grande y están más cerca de lo que parece.

Coyote protegiéndose de una roca con un paraguas pequeño
La mayor parte de las Administraciones españolas preparadas para tener la tramitación digital por defecto el mes pasado. Fuente

El segundo caso tiene que ver con los problemas de perspectiva que tenía el coyote. Como si se tratara de un cíclope, el coyote aprecia mal las distancias y tamaños de las cosas que tiene alrededor. Una roca que está cayendo y que es más grande de lo que parece. Un tren que parece que está más lejos de donde está. Un túnel que parece que está ahí, pero es un efecto óptico. Aquí normalmente el coyote acaba aplastado de una manera o de otra.

Este caso también es un clásico de la Transformación digital. Las fechas de entrada en vigor de algo, o de un plan parece más lejana de lo que está. O tú piensas que estás más cerca de llegar de donde tienes que llegar. O bien, crees que el cambio es más pequeño de lo que realmente es. Entonces, llega el momento de la verdad y ese error de cálculo acaba aplastándote. Las necesidades del cambio y las condiciones de la organización están tan desajustadas, que no hay manera de sacarlo adelante. Es un poco lo que ha pasado con la ley 39 y 40.

Principio 3: Persigue al correcaminos lo que quieras, pero no pierdas el ojo de la carretera.

Coyote dándose cuenta de que el suelo no está debajo suya
Aguerrida implantación de la directiva de servicios con Ley Omnibus en la que no abría ningún problema para pedir una licencia de poner una peluquería en Baden Baden y abrir otra en Talamanca del Jarama. Fuente.

Otro clásico de los problemas del coyote es cuando consigue algún artilugio para ir tan rápido como el correcaminos y llega a igualarle. El caso es que, en esas situaciones, no presta atención a la carretera y se le acaba el suelo. Entonces el coyote acaba con los pies en el aire con el tiempo justo para ver que no tiene suelo bajo sus pies y caerse.

En este caso el aprendizaje es bastante claro. Puede y debes preocuparte mucho por el cambio, pero no puedes dejar de pensar en el funcionamiento normal de las cosas. Si te obsesionas con poner la e-administración y olvidas que hay cosas que tienes que seguir haciendo, puedes correr mucho, pero al final te acabas cayendo.

Principio 4: Todo lo que has tirado para arriba te acabará cayendo en la cabeza

Coyote viendo como una roca le va a caer encima
Interventor esperando que el equipo de informáticos vaya a arreglarle el ordenador después de haber congelado el contrato de actualización de licencias de antivirus. Fuente

Otro mecanismo habitual de la serie es cuando el Coyote lanza algo contra el Correcaminos. Una roca, una flecha, o algo así, utilizando una catapulta ACME o cualquier otra cosa para aplastar a la preciada ave. Sin embargo, de una manera o de otra lo que tiene que salir hacia adelante, sale para arriba y acaba cayéndole encima al pobre coyote.

Este es otro problema habitual de la gestión del cambio y de la innovación. Llegas y lanzas una piedra para acabar con un foco de conflicto y puede acabar pasando que, esa piedra que lanzas, te acaba cayendo de arriba. Es el típico caso en el que le tocas las narices a alguien o a algo que en el futuro vas a necesitar de tu lado. Así que, ojo con las rocas.

Principio 5: lo que es automático no lo controlas.

Coyote preparandose para lanzar un misil
Aguerrido DPD explicando que todo está listo para aplicar la RGPD sin saber que tiene una obligación de mantener un registro de datos personales que no está en condiciones de asegurar como marca la normativa. Preguntad en el consulado de Kiev. Fuente

Pero de todas las cosas que hacían mi favorita era, de lejos, las compras más avanzadas del Coyote. Generalmente era un robot, o un misil guiado, o cualquier cacharrito que persigue al correcaminos y acierta en el blanco. Entonces el Coyote llegaba, lo activaba y, de una manera o de otra, el aparato perdía el rastro del Correcaminos y le acaba acertando al coyote, que intentaba desactivar el aparato, que, como es automático, no responde.

Como digo es mi favorito porque es uno de los problemas más habituales con lo digital. A todo el mundo le gusta lo automático, pero automático suele significar que va a ocurrir siempre y que tu margen de control es mínimo. Entonces acaban pasando cosas que no esperas, o que no quieres y no puedes evitarlo. Simplemente ocurre.

Principio 6: El coyote es el protagonista porque no se rinde.

Coyote feliz
En el fondo, a este le va la marcha. Fuente

Pero al final, aunque en la serie “el bueno” es el Correcaminos, el protagonista es el Coyote. Si lo piensas, es de las primeras experiencias en las que ves algo desde el punto de vista del villano. Y, bien sea por esto, o bien sea por solidaridad, al final acabas cogiendo cariño al pobre animal.

El hecho de que el Coyote sea un “villano” adorable, tiene mucho que ver con que no se rinde. Por mal que le vaya, por chamuscado, aplastado, ensartado y despellejado que esté, el Coyote siempre vuelve. Es lógico, porque si no, no habría serie, pero, además, es que el coyote no tiene otra cosa que comer.

Pues eso, la transformación digital y el cambio en las organizaciones es algo que no puedes dejar de afrontar. Por mal que salga y por problemas que ocurran, no te puedes rendir, porque simplemente, si no lo haces el futuro te va a acabar alcanzando. Eso sí, al menos, espero que, a diferencia del coyote, algún día las cosas salgan bien.

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