Comunidades y redes: la base de la participación digital efectiva

El artículo de hoy viene de la mano de Cristina Herranz, que es investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid. Conocí a Cristina en GIGAPP 2018 y me entusiasmó su trabajo a partir de datos de algo tan desable y complejo como la participación ciudadana. Hoy viene a enseñaros un poquito de su interesantísimo trabajo

Muchos gobiernos de todo el mundo están introduciendo en la agenda líneas estratégicas que buscan su apertura para mejorar las relaciones entre ciudadanía y administraciones públicas. Con ello, se están comprometiendo progresivamente a fomentar una cultura de la participación, que empodere a los ciudadanos y se alinee con los ideales del Gobierno Abierto.

Paralelamente, con la evolución y extensión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), también han proliferado nuevas formas de comunicación y acceso a la información, lo que ha favorecido una transformación de las prácticas sociales y políticas. Así, las TIC están impulsando el desarrollo de vías alternativas de participación online, y pueden permitir que la comunicación entre administración y ciudadanía sea más fluida, directa y menos costosa.

Grabado de Barrabas a principios de siglo
Barrabás tomando parte de un proceso participativo decisorio predigital que todavía suscita polémica acerca de la validez de la decisión. Fuente

Cada vez con más frecuencia, partidos políticos, administraciones y gobiernos buscan aprovechar esta ventana de oportunidad para lograr el compromiso de los ciudadanos en los asuntos públicos con iniciativas muy diversas. Esto requiere una adaptación de los mecanismos participativos disponibles y ofrece también un espacio único para la innovación democrática. En este contexto, los medios y plataformas de participación ciudadana han aparecido como elementos clave para intentar, a través de medios digitales, que la ciudadanía se involucre en las actividades de gobierno y en la co-creación de políticas públicas.

La experiencia participativa de Decide Madrid

Madrid desarrolló su plataforma digital de participación ciudadana, Decide Madrid, marcando un hito en la innovación y participación a nivel local con reconocimiento a nivel internacional. Esta plataforma, además de abrir nuevas formas de interacción y comunicación entre la administración y el ciudadano, se planteó con el fin de fomentar nuevas formas de generación y co-creación de valor público a través de las TIC.

Decide Madrid es una plataforma basada en Consul, software de código abierto disponible de forma gratuita para todo el mundo. Su funcionalidad permite que la ciudadanía realice propuestas; plantee proyectos para confeccionar presupuestos participativos; y tome parte en debates mediante la propuesta de temas de discusión y respuestas. Además, las personas censadas en la ciudad de Madrid pueden apoyar las propuestas de otros ciudadanos y votar normativas municipales.

El mecanismo que mayor participación genera es el de las Propuestas Ciudadanas, una funcionalidad que permite a la ciudadanía plantear iniciativas en la plataforma. Si una iniciativa consigue suficientes apoyos (el umbral actual se encuentra en torno a 28.000, el 1% del censo electoral), se somete a votación ciudadana vinculante para su ejecución.

El impacto de estos elementos y su efectividad para la generación de valor público dependen en gran medida de que la ciudadanía alcance un cierto nivel de compromiso en los asuntos públicos (engagement). En este sentido, los resultados en términos de propuestas ciudadanas en Decide Madrid llevadas a votación sugiere que, a pesar de que puedan existir grupos de personas con necesidades e intereses comunes, estos grupos no se organizan de forma natural en la plataforma fragmentando el impacto de sus aportaciones.

En concreto, existen más de 23.000 propuestas registradas en Decide Madrid. Sin embargo, muchas de ellas están solapadas y contienen propuestas duplicadas, y la mayoría no consigue superar los 100 apoyos durante su periodo de actividad (las propuestas ciudadanas tienen una fecha de expiración). Estas cifras refuerzan la idea de que los esfuerzos en estos medios pueden fragmentarse, aunque parecen existir comunidades latentes que, en caso de organizarse, tendrían la energía suficiente para co-crear propuestas con mayor impacto. Pero, ¿qué estrategias podrían ser útiles para superar estas dificultades?

Redes sociales y comunidades para la participación

Para explorar posibles respuestas a esta pregunta, durante los últimos años se han desarrollado varias líneas de trabajo en Medialab-Prado. En esta entrada reflejaré algunas ideas derivadas de uno de estos proyectos, Comunidades Participativas, con el que tuve la oportunidad de colaborar.

A partir de la monitorización de una de las experiencias desarrolladas en este proyecto (Derecho a Jugar), fue posible extraer algunas ideas acerca del funcionamiento de la plataforma y del efecto que pueden tener estrategias basadas en redes sociales y comunidades para mejorar la eficacia de la participación ciudadana. Estos resultados están incluidos en un artículo presentado en GIGAPP Estudios / Working Papers, y que elaboramos siguiendo este proceso:

  • En primer lugar, se analizaron una serie de indicadores que mostraron la aparición de grupos de usuarios con intereses comunes. Por ejemplo, grupos interesados en el medioambiente, en la infancia, en la limpieza de las calles…
  • En segundo lugar, observamos que, aunque aparecen estas comunidades potenciales, los apoyos que reciben las propuestas ciudadanas se fragmentan disminuyendo la efectividad de las aportaciones. Muchas propuestas se centraban, por ejemplo, en una calle concreta, en un parque cercano, en un socavón en una acera… lo que dificulta que se alcancen los apoyos necesarios para la elaboración de propuestas exitosas.
  • En tercer lugar, observamos que es posible re-agrupar estos apoyos mediante la elaboración de estrategias mixtas en redes sociales digitales y presenciales. Para ello, es necesario un proceso cuidadoso de generación y dinamización de comunidades, y el desarrollo de las aportaciones comunes a través de diferentes medios.

Esta experiencia muestra que la efectividad de las plataformas de participación ciudadana podría beneficiarse de redes sociales que favorezcan la implicación y coordinación de la ciudadanía. Este aspecto podría resultar fundamental para mejorar, por un lado y de forma directa, la co-creación de valor público; y por otro lado y más a largo plazo, la implicación y consideración de estos procesos por parte de la ciudadanía. Además, se observó que construir estrategias mixtas de participación que incluyan tanto medios digitales (redes sociales y la propia plataforma) como actividades de dinamización presenciales puede favorecer que personas con intereses compartidos puedan colaborar ágilmente.

Comparte este artículo

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp

Acerca del autor

Regístrate y consigue los últimos artículos en tu mail.

icono mail suscribete
SUSCRIBIRME

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.