El cuadro de Goya Saturno devorando a sus hijos.
El Gobierno de España comiéndose su Administración Electrónica y su ley de contratos. Fuente

Si te mueves en el mundo de la contratación pública de cualquiera de los dos lados contratante o contratista, sabrás lo que es el Rolece. El Registro Oficial de Licitadores y Empresas Clasificadas por el Sector Público es una de las nuevas aportaciones de la Ley. Consiste en un registro en el que aportas tu documentación administrativa como empresa para que luego, todo ese papeleo adicional para las ofertas, no se tenga que presentar hasta el infinito y, a la vez, evitar que puedan ganar concursos empresas que por un motivo u otro, no pueden. Es un mecanismo polémico no tanto por su naturaleza como por su mecánica. La cosa es que, si aspliras a presentarte a procedimientos simplificados o supersimplificados, o estás apuntado, o no puedes. O no podrías, porque el problema de retraso que ha generado hace inviable trabajar bajo dicha premisa porque todavía hay muchas solicitudes por tramitar. Lo cierto es que el planteamiento de esta norma (en su principio y en su ejecución) está teniendo un impacto en el mercado público similar al del Guantelete de Thanos: eliminar a la mitad de la población zin un criterio muy claro.

Y es que esta iniciativa retrata casi todos los problemas de la eAdministración y la Transformación Digital en España, que, como diría Rosalía, esta malamente.

Para mitigar mi enfado hice este vídeo paródico, bastante más divertido (y menos razonado) que el post.

Legislación desde el voluntarismo

Empecemos secuencialmente. Sabeis los que leeis estas líneas que no soy fan de la Ley de Contratos. En lo que respecta al Rolece nos encontramos un ejemplo muy habitual de los sueños del legislador español: el complejo del faraon. Como decían en Los 10 Mandamientos cada vez que hablaba Ramses, “que así se escriba y así se cumpla”. De manera que el legislador ha hecho una ley que espera de automático cumplimiento por su propia redacción como si fuera una tautología.

Dentro de esto estaba la idea de hacer un registro, lo que debería suponer una eliminación de trámites y papeleo relativo a la contratación pública. La idea, que ya existe en otros sitios con cierto éxito, debería eliminar procedimientos que generan más polémica como los contratos menores. Sin embargo, este voluntarismo no garantiza que las cosas se hagan efectivas y, en caso de hacerlo, que sea en tiempo y forma previstos.

Proyectos demasiado grandes

Y es que el legislador es generoso a la hora de imaginar. Como si fuera mayo de 1968 no se conforma y para ser realista pide lo imposible. Hacer un solo registro en el que se aglutinen todos los datos que se pueden pedir a una empresa para la contratación para todas las que operan en España en el sector público es una cosa gigantesca. No es la primera vez que nos pasa esto: el RGPD, la anonimización de datos en las webs públicas, o las leyes 39 y 40 2015 son un retrato de esto. Proyectos enormes que se supone que deben unificar todo haciendo economía de escala.

Sin embargo los proyectos grandes, me temo que no generan economías de escala. La complejidad de un proyecto así crece de manera exponencial a partir de cierto volumen. Es difícil, supone introducir una gran cantidad de inputs y elementos a tocar y suelen ir muy lento. Cuando nacen son antiguos. Creo que después de Lexnet, del Registro Unico, de la Plataforma de Contratación del Estado, o de la carpeta del ciudadano podríamos ir asumiendo que así no funciona la cosa. Esto traerá consecuencias que vermos má adelant

La promoción inexistente

Mucho hemos hablado de los problemas de comunicación de la Administración pública. En el caso del ROLECE, el perfil ha sido tan bajo que casi es imperceptible. Yo personalmente me enteré de la obligatoriedadd de la inscripción por el blog de Victor Almonacid. Es decir, que ya no es ni siquiera que no digan mucho, es que apenas se ha dicho. Vale, podemos decir “si lo dice el BOE, mi obligación es saberlo”, pero creo que es un argumento tan malo que no merece ni respuesta.

El mundo se puede llenar de datos que tendría que conocer por que existen en el BOE (incluidas las Administraciones, que luego hablamos de ello). El caso es queel ROLECE tomó algo más de eco cuando nos enteramos que era obligatorio y que, como había cola e iban a tardar en resolver, irían más no se iban a poner a pedirlo.

Es decir, sacas algo obligatorio. No comunicas. Entra en vigor la obligatoriedad y te quejas de que hay atasco. Esto es no entender por no querer hacerlo.

Un modelo por definición ineficiente

El modelo del ROLECE, aunque exista en otros sitios, es absurdo. Un registro en el que yo tengo que aportar todos los datos y documentos que digan quien soy. Hasta donde tengo noticia, la Administración sabe bastante bien quien soy. Si no lo hace, confirmadmelo, porque me pienso presentar el IVA y el IRPF.

Hacienda sabe quien soy y lo que hago, la Seguridad Social sabe quien soy y lo que hago. En teoría desde hace ya 27 años (¡27!) no tendría por qué ir llevando mis datos de un lado a otro. Parece que para esto la publicación en el BOE no cuenta.

Si quieres hacer un registro único (que no acabo de ver la utilidad de que sea único, podrían ser diferentes bases de datos y un identificador mío como el NIF) se me ocurren dos opciones.

  • Completar los datos de la base de datos que tengo en Hacienda, previo consentimiento. Creo que es mejor ampliar y completar una base de datos que tiene la mayoría de estos en lugar de crear otra nueva.
  • Hacer la inscripción en el momento que te presentas a una de las licitaciones que lo requieren. A fin de cuentas, al menos la recogida de documentos y captura de datos estaría distibuida en el tiempo y en diferentes agentes.

Cualquiera de estas dos tendría menos impacto en la vida de los contratistas y haría un crecimiento más sostenible. Aportaría valor. Sin embargo hemos optado por lo más vertical y complejo.

La catastrófica página

La página web es una catástrofe en términos de uso y manejo. Empezando por la feísima (e ilegal) costumbre de tener que tener un certificado que lean para entrar a la página (ya me dirán el interés legítimo).

Captura de la pantalla de la página de datos del ROLECE.
La página del ROLECE, con una estructura y un menu del todo menos sencilla.

Luego ya tenemos secciones y más secciones, recargas y refrescos de la página, textos difíciles de entender. Es una página en Administrativeño avanzado para empresas que no lo hablanhttps://analiticapublica.es/la-doble-brecha-en-la-administracion-electronica/… Prácticamente todos los errores habituales de uso de la web (vayas a darle hacia atrás y te sacan de allí a volver a empezar) en un solo proyecto.

Afortunadamente, hay un manual de más de 80 páginas para resolver las dudas que puedas tener, porque ni teléfono de asistencia, ni preguntas frecuentes ni nada.

Captura de pantalla de formulario de datos de seguro empresarial de la web del ROLECE.
Captura de pantalla para la introducción de datos de un seguro empresarial que no sirve para nada, porque luego hay que llevar el documento.

Todo esto para un procedimiento obligatorio y con un plazo estrecho. Ideal para cultivar tensión por donde pasa.

El proceso de inscripción: la empresa es culpable

Si logras rellenar todos los datos, te dan un papel justificante. El papel no es nada sencillo de ver ni nada vistoso. Tampoco sirve para mucho ¿por qué? Porque. básicamente, es un justificante para llevarte muchos papeles a registro.

Ojo, no he dicho mal muchos papeles. Y no papeles normales, documentos originales o copias compulsadas, que se cobran a precio de sangre de unicorinio. Todo ello para demostrar que somos quien hacienda sabe que somos y que no somos unos ladrones o unos timadores.

Quiero señalar que, teóricamente, el procedimiento es electrónico desde octubre y que los documentos digitales no aportan ventaja sobre el papel. Salvo que a la Administración le de la gana. ¿Aporta algo a la Administración mis escrituras originales? Lo dudo enormemente. En todo caso, no más que una declaración responsable. Sin embargo, ahí que habrá que ir, al notario a que nos compulse (previo pago) para adjuntar a un registro electrónico copia en papel.

Luego decimos que queremos una administración orientada a datos. Repitamos despacio: mentira. Queremos una administración llena de papeles con firmas porque no nos fiamos. No nos fiamos de la tecnología. No nos fiamos de la palabra del administrado (perdón, obligado) y no nos fiamos de los datos que tienen otras agencias de la Administración.

Hagamonos a la idea. Yo soy autonomo. En mi declaración estaban mis datos personales, mis datos de contacto, mi domicilio y mi web. Todo ello (menos la web) TODO está en mi DNI, que no tenía que aportar desde 1992 o, en el peor de los casos de 2007. Tres meses después me dicen que tengo que aportar originales.

Los tiempos irresolubles y la indefensión jurídica

Yo me presenté en octubre. Me dijeron, vía radio macuto, que me dirían algo por abril. Sin embargo en enero me llega un correo con un enlace que me lleva a un documento en el que me dice que me faltan originales y archivan mi solicitud. Evidentemente, ese correo no se aproxima a lo que debería ser una notificación telemática, pero poco importa a estas alturas.

90 días después me dicen que hace 80 días tenía que haber presentado algo (no me dicen qué documento, y yo asumo que es el e DNI, porque no tengo otra cosa que adjuntar). Hay gente que lleva 6 meses esperando. Parece que el BOE tampoco aplica para el tema del silencio administrativo. Hay otras personas que tienen ya preparado un cambio de apoderados porque el tiempo entre la solicitud y la inscripción real ha hecho que la situación de la empresa cambie.

Como ciudadano y usuario me considero indefenso. No sólo porque no me dicen qué he hecho mal. Es que cumplir una norma obligatoria trasciende cualquier cosa que yo pueda hacer más allá de esperar sin interlocución posible.

Se (porque eso si me lo ponen en la comunicación) que puedo interponer un recurso de alzada. ¿En serio? Si llevamos 3 meses para una solicitud normal, ¿cuánto para un recurso de alzada? Me trae más cuenta volver a hacer la solicitud y presentarme de nuevo y probar suerte, porque, realmente no sé que he hecho mal (y nadie me responde).

Y al final esto no importará nada

Pero lo mejor de todo esto es que vivimos en una irrealidad. Yo personalmente me he presentado a esto porque se supone que el supersimplificado sustituirá al contrato menor. Me comentan algunas personas que el supersimplificado es lo bastante complejo como para que muchas administraciones prefieran seguir usando el menor.

No me voy a meter en la polémica de la idoneidad del contrato menor o no. Sin embargo, si que creo que tenemos claro que la evolución de los procedimientos supersimplificados no va a ser tan rápida como espera el faraon. En resumen: es una cosa que está mal pensada, mal ejecutada, que tiene muchos problemas y que, sin embargo, no importa demasiado.

Es algo similar a lo que ha pasado con los portales de transparencia, la facturación electrónica en su primer intento, la contratación electrónica, el procedimiento electrónico y así un sin fin de veces. Si vamos haciendo leyes rompedoras y supercomplejas que no funcionan y no importan, las leyes al final no importan. O como diría Jon Snow, si fuera prometiendo y no cumpliendo mis promesas, mi palabra no valdría nada.

En fin, como decía, esto recoge todo lo que creo que se está haciendo mal en la Administración electrónica en España. Desde la idea hasta las consecuencias. Sin embargo, 12 años desde 2007 me lleva a pensar que tardamos en aprender. Y al final, perdemos crédito como proyecto y generamos malestar a administraciones y ciudadanos. Para construir el futuro hay que ilusionar, no decepcionar sistemáticamente. En eso, la cosa está malamente, muy mal.

Sergio JimenezServicios públicos digitalesEl Gobierno de España comiéndose su Administración Electrónica y su ley de contratos. Fuente Si te mueves en el mundo de la contratación pública de cualquiera de los dos lados contratante o contratista, sabrás lo que es el Rolece. El Registro Oficial de Licitadores y Empresas Clasificadas por el Sector...El blog de  Sergio Jiménez sobre Transformación Digital para Organizaciones Públicas